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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

I Trimestre de 2008 - "El discipulado" 
Lección 13 

Modelos de discipulado 

22 al 29 de Marzo de 2008 

Resumen de la Lección de Escuela Sabática 



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"Sanad enfermos, limpiad ieprosos, resucitad muertos, ecliad fuera demonios; de gracia 
recibisteis, dad de gracia" (Mateo 1 0:8). 



1. Saber que Cristo es el máximo exponente del discipulado; Él hizo todo lo que Dios el 
Padre le decía que hiciese. Y modeló su carácter en todo momento y lugar, entregan- 
do su propia vida a favor nuestro. 

2. Sentir que en Cristo nosotros podemos ser modelos para otros, haciendo también lo 
que Dios quiere que hagamos a favor de otros, con el mismo amor y compasión. 

3. Decidir vivir en Cristo una experiencia permanente y responsable de identidad y cali- 
dad moral genuinamente cristiana. 



La misión salvadora de Cristo tiene su propósito bien definido para la humanidad; y fue 
clara para El, en su vida amante y compasiva al cumplirla totalmente. Pero al comisionarla 
a sus discípulos les toca a éstos, de la misma manera, cumplirla; a fin de que estos propó- 
sitos también se den como resultado final a través de todas las generaciones. Teniendo a 
Cristo como el modelo ideal de servicio, cada uno ha de identificarse en sus experiencias 
personales en dependencia permanentemente activa, responsable, efectiva y afectiva en 
la comunidad de la fe, la iglesia, que como la esposa se prepara para el encuentro glorio- 
so con el amado esposo Cristo Jesús que muy pronto viene para poseerla como tal. Y así 
el propósito salvífico quede definitivamente concluido por la eternidad. 

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1. Una experiencia viva, activa: ¿Cómo puede el discipulado ser una experiencia acti- 
va? La vida de Cristo estuvo enmarcada en experiencias vivas de fe. Una experiencia 
viva es activa, y esto solo se deja ver en obras, hechos que ejemplifican una calidad 
de vida que beneficia y ayuda a crecer. El crecimiento es un proceso que requiere pri- 
meramente el despojarse de la propia identidad; dejar de ser semilla y ser una planta. 
Mantener un propósito definido, dar frutos de calidad para compartir, en servicio y utili- 
dad para beneficiar a otros. Entender y sentir la necesidad de otros, como Cristo la sin- 
tió, hasta lo sumo, despojarse de si mismo para proveer justicia, amor y perdón, es 
crecer en experiencias activas, de fe viva en Cristo. 

Oa Mateo 14:4, 14; 15:32; 20:34; Marcos 1:41; 6:34; Lucas 7:13; 17:3-5; 23:34; 36-50; Juan 21 :9- 
17; Efesios 1:7; 4:32; Colosenses 1:14 

2. Un servicio efectivo y afectivo: ¿Cómo podemos dar un servicio efectivo para Cris- 
to? Las virtudes del carácter divino que produjeron las experiencias de servicio en la 
vida de Cristo, son el modelo para imitar en calidad y efectividad. Esas virtudes, se es- 



pera que en el carácter de todo cristiano, sean también experiencias de servicio a favor 
de los demás en la misma calidad y efectividad. Valorar, y apoyar a los demás, reco- 
nociendo sus responsabilidades, habilidades y capacidades en su desempeño, 
haciendo también nuestra la tarea de servir con efectividad, alivianándole las cargas 
compartiendo el compromiso, es un deber que imponen; la misericordia y la compa- 
sión. Amar y perdonar es el estilo de vida de quien se identifica con Cristo. ¿Es esto 
acaso, una extravagancia? 
Oa Lucas 16:19 -31; 18:9-14. 

Una identidad común: ¿Es la gran comisión, de Cristo una responsabilidad o una 
identidad común? La gran comisión, de Cristo a los suyos exige no solo una responsa- 
bilidad, sino una identidad común a todos los discípulos de todos los tiempos. La igle- 
sia cristiana, desde sus comienzos, ha mantenido una gran diversidad de individuali- 
dades, que pese a ella conserva esa unidad, que le da la identidad común; de iglesia 
de Cristo. Como tal, la gran diferencia cultural, étnica, o social, por marcada que pa- 
rezca, no es sino una variante en la conformidad maravillosa de una identidad consan- 
guínea y generacional de fe. 

m Éxodo 12:38; 18:1; Números 12:1; Rut 1:16, 17; Mateo 23:15; Juan 1:12; Hechos 17:26. 
Una comunidad responsable: ¿Te identificas, como iglesia, en la misión de salvar a 
la humanidad? Censuramos a los líderes de no estar cumpliendo la misión salvadora 
de Cristo. Sin embargo, la pregunta crucial es: ¿Qué estoy haciendo yo, personal e in- 
dividualmente, para identificarme como la iglesia activa de Cristo en este tiempo del 
fin? Si la iglesia tiene la comisión de predicar el evangelio a todo el mundo, en mi 
mundo; ¿estoy ocupada/o, preeminentemente en desarrollar, utilizar, e implementar 
todos mis talentos, habilidades, capacidades y recursos, en el cumplimiento fiel de esa 
misión? Cuando finalmente el fallo se dé, en virtud de cuanto se ha hecho o dejado de 
hacer en el amor de Cristo; ¿seré parte de ese grupo que responsablemente cumplió 
con la misión y por tanto estaré entre los salvados? 
CQ Mateo 24:14; 28:19; Hechos 20:28; 1 Corintios 12:14-22; Efesios 4:11-13; Colosenses 1:17, 

18. 
Una preparación permanente: ¿Cómo estar preparados para el gran día final? El 
plan divino de salvación muy pronto concluirá, y la preparación es importante y funda- 
mental para que todos mantengan esa relación en la preeminencia que Cristo la tuvo 
con el Padre. Cristo nos enseñó que la oración es un factor vital en esa permanencia; 
y en este caso la calidad y la cantidad cuentan. Cómo y cuanto oras es importante, 
también es cuándo y por qué lo haces. Como parte de la identidad de fe, la oración ha 
de ser en el estilo de vida del cristiano, "el aliento del alma", que mantenga viva la es- 
peranza bienaventurada de la redención en Cristo Jesús. Permanecer en su compañía 



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La identidad divina y su propósito redentor quedaron completamente expuestas ante noso- 
tros en la vida de Cristo, implicando que como cristianos hemos de reflejar esa identidad 
en cada una de nuestras actividades cotidianas; permitiendo que la experiencia de la sal- 
vación sea el estilo de vida que produzca los milagros de transformación que la gracia 
quiere hacer en nosotros y a través nuestro, a favor de otros. "Sanad enfermos, limpiad 
leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia" 
(Mateo 10:8). "No podemos dar lo que no tenemos". Permanecer en su gracia, es nuestra 
consigna hoy y siempre: 1) Orando. 2) Conociendo su Palabra. 3) Compartiendo su amor. 
4. Sirviendo misericordiosamente. El perdón es la gracia de la misericordia divina que re- 
dime al que lo da, como al que lo recibe.